Cena con Fedor

Os abandoné el viernes pasado. Fue culpa de la inspiración, no sabía que escribir. Hablé con Gigi y se nos ocurrió plagiar un concepto de una revista de historia. ¿Por qué no? Cenas con literatos y personajes históricos, así tengo una linea sobre la que trabajar y de vez en cuando, si lo necesito, ya escribiré el articulo que me dicten mis neuronas sodomitas.

Para empezar con el menú he decidido hablaros de una cena que tuve, años ha, con el autor de Crimen y Castigo, Dostoyevski. Buen provecho.

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Me abre la puerta un hombre barbudo, cansado, embutido en lo que parece un hábito monacal. Sus pequeños ojos me miran con suspicacia. Intento sonreir pero no puedo. Me invita a pasar. Me lleva a una pequeña habitación donde veo una mesa parada, con una vela en el centro. Rodea la mesa y se sienta, me indica luego con un movimiento de su mano que puedo hacer lo mismo.

Le pregunto por el pan y la sal. Me mira desconfiado, quizá piensa que quiero ridiculizar sus tradiciones, aún así, me lo acerca. Delante mio tengo una sopa fría de Kvas*, este será nuestro primer plato. Para beber, sbiten**, Dostoyevski nunca se pasará al té, algo demasiado occidental. Come la sopa con tranquilidad, parece que en cualquier momento va a usar su barba para limpiarse los labios, pero no lo hace. No consigo hablar con él. Parece imposible entrar en el cerebro de ese maestro de la psique humana.

Llega el segundo plato, lo trae una viejecita ama de llaves, gachas de avena (no se ha gastado demasiado, el viejo, para la cena). Quiero romper el hielo, contarle que a nosotros, los latinos, el mundo “occidental” nos desprecia y que saltamos, a trompicones, hacía la occidentalización. Pero no me sale. Probemos:

– Nechaiev se equivocaba, sin duda.

 Me mira sin levantar la cabeza del plato, arqueando las cejas.

 – Sin duda

 Aquí acaba la conversación, se sumerje en su torta de avena, sin mediar palabra. Vuelvo a la carga.

 – Gogol, al final, encontró el buen camino

 – Pero el daño ya estaba hecho.

 – El mundo es grande, pero Rusia lo es más.

 * Bebida hecha con centeno y malta. Se utiliza tanto como refresco (alcohólico, debido a su fermentación) como para elaborar sopas frías.

 * * Bebida a base de miel, agua y especies, fue progresivamente sustiuída por el té a lo largo del siglo XIX.

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