Presentación nuevo colaborador: Mesa para uno

168879_4131023003785_2123149309_n¡Las cartas sobre el mantel! Alguien que basa su alimentación en la santísima trinidad del soltero: Arroz, pasta (ambos con tomate) y congelados. No debería ser colaborador de este estupendo blog.

Tampoco es que no disfruté con la degustación de suculentos platos o con el sensual arte de cocinar. Sigo siendo un humano con paladar y ganas de impresionar. Pero hay que ser sinceros, los acostumbrados ha alimentarse en soledad, nos enfrentamos a dos problemas a la hora de poder gozar de todo lo que el mundo culinario nos ofrece. El primero es la pereza. Por mucho que te guste, incluso te relaje pasarte horas poniendo en práctica nuevas recetas y adquiriendo conocimientos gastronómicos, llegará el momento en el que aceptas resignado que, si es solo para tu propio placer gustativo, no merece el esfuerzo limpiar toda la cocina. El otro problema reside en gran medida en la industria hostelera y quizás en la desidia de esta sociedad, he iba siendo hora que alguien alzara la voz en un grito enérgico de protesta. ¡Es imposible reservar mesa para uno en un buen restaurante!

En serio. Basta ya de discriminación. Nos ha costado siglos superar el cliché de que una persona adulta en el apogeo de su madurez no sea un psicópata pervertido, si marca soltero en su estado civil. Las abuelas y madres del siglo XXI ya no lloran preocupadas si las hijas han superado la treintena sin encontrar media naranja que las haga felices, algunas incluso respiran aliviadas viendo como esta el mercado. Pero a la hora de buscar un sitio donde cenar o comer al salir de trabajar, hemos de conformarnos con los restaurantes de comida rápida, los siempre misteriosos restaurantes chinos o tabernas de dudosa higiene. ¿Por qué? Si somos un chollo de clientela, terminamos rápido de comer al no perder el tiempo en conversaciones triviales, no nos quejamos si tardan más de la cuenta en servirnos, porque aceptamos que primero van las mesas de abundante público y dejamos abundante propina si el servicio coquetea inocentemente con nosotros.
Entonces cual es el problema ¿El caché de un restaurante baja, si hay gente solitaria disfrutando de la comida mirando su smartphone? ¿De verdad es preferible guardar un par de mesas individuales por si alguna pareja se decide a última hora a entrar sin reserva en vez asegurarte la caja de una sola persona?

No tengo respuesta a esta injusticia, socialmente silenciada. Mi único consejo por si os morís de ganas de probar ese nuevo restaurante del que tan bien os han hablado, pero nunca encontráis un acompañante con quien ir, es utilizar el truco de la cita a ciegas que no ha salido bien. Ya sabéis, reservas mesa para dos y actúas como si la otra persona te hubiera dado plantón. No hay gerente que niegue comida a un corazón abandonado y si das la suficiente lástima puede que te inviten al café y licores. Suena algo ruín, pero recuerda… Son ellos los que deberían ofrecer mesa para uno.

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Un comentario en “Presentación nuevo colaborador: Mesa para uno

  1. A- Olvídate de los restaurantes pijos.
    B- Olvídate del concepto cena.
    C- Olvídate del concepto mesa.

    Inagura en tu vida el concepto “En mi oficina me han dado media hora para comer” y almuerza en la barra del restaurante, en esa situación si que está bien visto comer solo… pero por si acaso, llévate un periódico para disimular tu soledad.

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