Un café, sólo

7069059609_cfee01e402_zLos lunes no son días para tomar decisiones, si ni siquiera resultan acertadas las más básicas, como que calcetines ponerte para ir a trabajar. La resaca del fin de semana aún está demasiado presente en nuestros cuerpos para darle al cerebro esa responsabilidad, sobretodo después de llevar cuarenta y ocho horas desconectado. Todo el mundo se ha sensibilizado con la depresión post-vacacional y nadie ha caído en la cuenta que es un síndrome que ocurre cada siete días, y todo por culpa de exigir al lunes ser productivo. No es que tuviera que convertirse en festivo, resultaría estúpido, el problema pasaría al martes y entraríamos en un complicado circulo vicioso, pero dejarlo como día de transición sin más complicaciones que el de organizar el resto de semana para hacerla más eficiente, es una idea que os dejo aquí para que la penséis con tranquilidad.

En estas cosas pienso mientras llevo diez minutos sentado en una cafetería, siendo incapaz de decidir si me apetece más un café sólo o uno con leche. En días normales resulta fácil escoger, siempre sólo y con hielo, la bebida más elegante que existe y que levanta menos prejuicios a la hora de consumirla en solitario. El único defecto que le encuentro al maravilloso néctar africano ( originalmente proviene de Etiopía) es la tacita de casa de muñecas en la que te suelen servirlo, no le hace justicia a una bebida amarga y excitante que en el siglo XVII fue considerada como droga y prohibido su consumo bajo penas de tortura y mutilación en Rusia y algunos países musulmanes como Egipto, el vaticano bajo mandato del papa numero doscientos diecinueve Clemente VIII lo bautizo como la bebida de Satanás, aunque no llego a prohibirlo porque el también era adicto. Con este historial el café sólo debería servirse, en la dignidad de un vaso ancho como el whisky y el coñac.

Pero hoy tengo muchos minutos para perder y el café con leche, al tener más cantidad de liquido y servirse caliente, sirve para alargar el tiempo en un bar sin necesidad de pagar más de una consumición, y posiblemente sea la mejor bebida para acompañar a la bollería en un desayuno o merienda, ya que nadie mayor de doce años se atreve a pedir leche con cacao en publico, aunque en la intimidad seamos muchos los que gozamos con la infantil bebida. Pero ahí reside mi problema con el café con leche, sin hambre para un donut no le veo sentido a pedirlo y aunque siempre queda la opción del cortado ese punto intermedio entre una y otra bebida, pero seamos serios al igual que la sacarina el cortado sólo es para gente endeble y sin valor para las emociones fuertes.

Ya se acerca el camarero a tomarme nota, tras quince minutos de espera, mientras el hablaba con los clientes habituales del local, es lunes y como es comprensible no hay muchas ganas de trabajar.
– ¿Qué le pongo caballero?-
– Una cerveza, por favor.-

Sí, en caso de duda lo mejor es dejarse llevar por lo instintos más primarios.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s