Cena con Tony Soprano

TonySopranoMe subo en el coche con Tony camino de Nueva Jersey, me había recogido en una parada de autobús debajo de un puente, en una interestatal por la que nunca había pasado. Antes de preguntarle por Carmela pone un viejo CD y suena de fondo Woke up this morning. Se enciende un puro, a mí el olor a puro me da arcadas, pero no tengo huevos de decirle nada.

-¿Cómo está la señora Soprano? – Le pregunto sin saber si estaba haciendo lo correcto, ya que me habían llegado rumores de que la cosa no iba muy bien.

– Está…

– ¿Y el negocio cómo va? – Mierda… esto sí que no ha sido buena idea, pensé al instante. Al cabo de unos segundos de silencio responde.

– Dicen que el negocio de los residuos tiene futuro…

Estamos por la ruta 17 cerda de Lodi, en Nueva Jersey, y nos dirigimos al Bada Bing para recoger a Big Pussy. Tengo hambre, con ganas de llegar al Nuovo Vesubio, deseando poder pedirme una Melanzane alla parmigiana.

– Hey Tony, tenemos que hablar. – Le comenta el gran Pussy. – No lo conseguimos hacer a tiempo…

– Ahora no, después de cenar. – Obviamente se piensa mejor con el estómago lleno, estos italoamericanos saben de que va la vida.

Llegamos al restaurant, Tony le da un beso a Artie, y yo me siento en la mesa y me coloco bien la servilleta. Aparecen como por arte de magia unos crostini con crema di formaggio e noci y un tramezzini con peperoni.

¿Dónde está la puta pasta? – Grita Tony, parece que tiene hambre, y con estos antipasti no tiene ni por donde empezar.

– Hoy como traes compañía os he preparado algo nuevo, conchiglie al sugo di pesce persico e zafferano. – Balbucea Artie.

– Por cierto, quien es este mierda que has traído a cenar, Tony – Escupe Big Pussy mirándome de reojo.

– Negocios, ya te lo explicaré.

Empiezo a comer ilusionado por probar algo nuevo, y salir de los macarrones con atún tradicionales calentados al microondas, ya que parece que no voy a probar la Melanzane. Pero parece que al jefe no le parece bien.

– ¿Qué es ésta mierda? ¿Dónde está la puta pasta con albóndigas de toda la vida?

– Si quieres te hago Vermicelli alla puttanesca. – (ese nombre siempre me ha hecho gracia), le susurra Artie más cagado que yo por la situación.

No llegamos ni a los postres, salimos echando leches del Nuovo Vesubio, Tony me mete en el coche mientras todavía mastico algo que no había reconocido. Aparecemos en Holsten’s donde ya nos están sirviendo unos helados italianos antes de sentarnos.

– Lo sabía, no estás todavía preparado para este negocio – Me dice Tony mientras mete la primera cucharada en la bola de helado. A mí el estómago ya se me había cerrado.

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