Lisboa (Cuestas y olor a sardinas)

tranviaEsa ciudad con sus calles empinadas y su tranvía nº 28 para los turistas. Esa ciudad con luz especial y con olor a sardinas. Esa ciudad que se cae a trozos y con aceras imposibles para tacones. Esa ciudad donde cuesta encontrar supermercados de barrio y donde no cuesta encontrar psicotrópicos por las calles. Esa ciudad del famoso bacalao y donde cuesta encontrar recetas de bacalao caseras. Esa ciudad donde el comunismo todavía se lee por las calles y donde habría trabajo para los arquitectos durante lustros. Esa ciudad tranquila y que no se queja, dentro de ese país que se tendría que quejar. Esa ciudad donde todavía trabajan las personas demasiado mayores y donde te dan la factura en las tiendas. Esa ciudad donde se sobrevive con 500 euros al mes.

Es una ciudad donde te puedes fiar más de los bares y restaurantes con el menú escrito con rotulador y de los menús para los trabajadores de la calle. Empecé con ganas de probar todas las recetas de bacalao posibles, pero  me decepcioné porque siempre encontraba el mismo bacalao a la parrilla. También podías encontrar buenos chicharros, doradas, calamares, rodaballos y las famosas sardinas gigantes.

Para empezar fuimos al Restaurante Chapito (para turistas), con unas vistas muy bonitas sobre la ciudad. y precio acorde para la ocasión. Habría que reservar sitio porque es donde va todo el mundo. De allí me llevé el sabor del helado de algarroba. Y ahora ya he preparado un bizcocho con harina de algarroba que será motivo de otro post próximo.

En busca de comida casera y de bajo coste fuimos al Restaurante Cerqueira, donde por 10 euros puedes comer bastante bien. Ambiente casero y familiar donde probamos las raciones de pescado a la parrilla. Recomiendo este sitio para no pasarse de presupuesto durante el viaje y no tener que comer bocatas.

cerqueria

Tirando la casa por la ventana probamos más sitios donde descubrir la gastronomía, algunos fueron fails totales con un servicio pésimo y otros fueron clavadas en la cuenta. En busca del ansiado bacalao, probé la receta de Bacalhau à Brás. Plato que se hace con bacalao desmigado, patatas paja, huevo y aceitunas. Personalmente no me gustó, demasiado seco para mi gusto y con poco sabor.brasSi tengo que recomendar algún sitio con comida un poco más elaborada me quedo con el restaurante Tascardoso. Fallo mio al pedir el típico pescado a la parrilla y no probar algún plato regional tipo Alheira. Comida portuguesa con gente portuguesa en su mayoría.

La clave no es seguir las recomendaciones de la guías, sino hablar con el pescadero (lo tengo pendiente), o a la abuelita que se asoma por la ventana, y preguntarle donde van ellos a comer. O mejor aún, hazte amigo de algún autóctono para que te cocine en casa un bacalao. Nosotros probamos el Bacalhau com natas, muy similar a la brandada que tenemos aquí. Sin duda lo mejor siempre es cocinar en casa. Explicaremos la recete de esta receta más adelante

Consejo final e importante:  déjate sitio para el postre, o mejor aún, date un paseo y prueba algún pastelito casero de almendra o dulce hipercalórico. El pastel de nata será digno de otro post no apto para dietas.

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Un comentario en “Lisboa (Cuestas y olor a sardinas)

  1. Mmmmm…¡¡Un buen anticipo!! Espero ansiosa las próximas entregas de este monográfico lisboeta. ¿Habrá también post gastronómico sobre los rincones costeros? 🙂

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